02/04/2021
A 39 AÑOS...
ACTO EN EL DIA DEL VETERANO Y DE LOS CAIDOS EN LA GUERRA DE MALVINAS

Hoy se llevó a cabo el acto por el Dia del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas


     Con la presencia del Intendente Matías Rappallini, la Presidente del Honorable Concejo Deliberante, Maria Alza, el Jefe de la Policía Comunal, Comisario Diego José Oliveira, la Jefe de estación comunal, Comisario Belén Luquez, el Jefe del cuerpo activo de Bomberos, José Diaz, la Presidente del Consejo Escolar, Marta Burgos, la Inspectora Jefa Distrital, Rosa Montarce, la Secretaria de Cultura, Educación y Turismo, Marina Golè, concejales, consejeros escolares, delegaciones de las fuerzas policías y bomberos, se desarrolló hoy el acto por el Dia del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas, a 39º años. El Intendente con la Presidente del Hcd procedieron al izamiento de la bandera Argentina, mientras que la bandera bonaerense la izaron la Presidente del Consejo escolar y la Inspectora Distrital. Luego de entonar las estrofas del himno nacional, marcha mi bandera, marcha canciòn Maipú llegaron las palabras alusivas a cargo de Nancy Gramigña del Museo Kakel Huincul, palabras que compartimos a continuación - Eran finales del año 1981, terminábamos el secundario, mis compañeros y yo estábamos felices de semejante logro, pero con mucha incertidumbre… la de comenzar una nueva etapa.


     Nosotras pensando en que iba a ser de nuestras vidas, si íbamos a estudiar, trabajar o quizás tomarnos un año sabático para descansar y aclarar nuestras mentes. Ellos, no corrían con la misma suerte, debían cumplir con el servicio militar obligatorio, esta instrucción militar era obligatoria para todos los varones  entre los dieciocho y veintiún años de edad, que estuvo activo desde el año 1901 hasta 1994.


     “La colimba”, le decían así por las primeras sílabas de las palabras «corra, limpie y barra», en alusión a que eran las principales ocupaciones de los soldados: correr, limpiar y barrer. Esto denotaba lo poco profesional que era la formación de los soldados, eran usados para tareas domésticas, más que en formación militar.


      El año 1982, no sería un comienzo de año normal, se avecinaban tiempos más difíciles todavía, ya que  Argentina estaba gobernada por la dictadura cívico-militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional que fue el período más negro de la historia argentina,  desapariciones, torturas, censuras, represión, estaban a la orden del día, se violaron los derechos humanos y hubo miles de desaparecidos.


     En Maipú vivíamos casi tranquilamente, todo eso nos tocaba de lejos. Pero un día ese inolvidable  2 de Abril de 1982 nos despertamos con una novedad que nos golpeaba en el centro del corazón. Tropas argentinas habían desembarcado en la capital de las Islas Malvinas y ocuparon Puerto Argentino, con una única baja, la del jefe del desembarco, capitán Pedro Giacchino.


     En el ocaso del gobierno de facto, apelaba a uno de los sueños que todavía nos une a la mayoría de los argentinos. Nos devolvían esas islas añoradas de nuestro sur, que los ingleses nos habían robado. Desde que tenemos uso de razón sabemos que son nuestras. Esa mañana nos daban la noticia que Las Malvinas volvían a estar bajo la soberanía Argentina. Un acto heroico y victorioso, pero esta victoria fue una efímera ilusión, calamitosos errores terminaron en derrota. Miles de jóvenes de corta edad estaban ahí firmes, haciéndole frente a ese monstruo tan grande como es la guerra.


     A la clase 1962 y 63  de Maipú, entre ellos mis compañeros y amigos, les tocó vivir de cerca ese horror, fueron enviados a distintas partes, formaban parte de la Brigada 601 y 602 (Grupo de Artillería de Defensa Aérea de la ciudad de Mar del Plata). Su destino era Puerto Argentino, pero a causa del bloqueo naval, fueron separados en grupos y  aterrizaron  en distintos lugares como Comodoro Rivadavia, Puerto Deseado, Puerto San Julián, Río Grande, Ushuaia. 


     Ellos custodiaban las pistas de aterrizaje o antenas de comunicaciones con submarinos, otra de las tareas que debían realizar consistía en descargar equipamiento como armamento, municiones, alimentos y correo que enviaban los familiares y alumnos de los colegios a los soldados. Este equipamiento venía en barco y lo cargaban en los aviones Hércules que se dirigían a las islas. Y ahí estaban ellos, soldados héroes, inexpertos adolescentes, que con mucho miedo y desasosiego defendieron nuestra patria, mientras algunos enfrentaban a los gurkas en una gélida trinchera, otros ayudaban en la logística.


     Todo culminó el 14 de junio de 1982. Fue una guerra que se llevó inútilmente demasiados proyectos, demasiados sueños. Hijos, hermanos, amigos, seres queridos dejaron sus inocentes y jóvenes vidas allí, luchando en completa inferioridad de condiciones, otros sobrevivientes, heridos en cuerpo y sobre todo en alma.


     Hoy rememoramos el inicio del conflicto bélico y el sacrificio de aquellos jóvenes argentinos que lo dieron todo y más aún.


     Para  nuestros soldados maipuenses, que vivieron esta experiencia, gratitud eterna. Ellos son: Juan Alberto Palavecino - Luis Alfredo Lorente - Manuel Paulsen - Jorge Ojeda - Juan Retes - Nestor Sampallo - Daniel Fernández - Carlos Montarcé- Carlos Eduardo Rech - Guillermo Yacuzzi- Oscar Laturraga - Juan Moyano - Alfredo López - Juan José Batistoni - Luis García - Hortensio Farías - Luis Pereyra.


                                        








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