03/10/2020
POCHO GONZÁLEZ




Néstor Egidio González, más conocido como Pocho, se calza sus botines, saca sus pantalones cortos del armario y se los coloca un poco más arriba de la cintura, ciñéndole la camiseta que lleva puesta. Luego espera que su hijo lo pase a buscar en auto y se dirigen juntos a la cancha de Los Profesores. Todos los sábados se produce este ritual que revitaliza a este hombre de 84 años. Un hecho verificable de los beneficios que trae el deporte en un adulto mayor.
“Es un orgullo jugar con mi viejo que a esa edad. Deben haber muy pocos que juegan. Por eso lo disfruto bastante”, expresa el Flaco González. Mientras el Flaco se planta en el medio y reparte la pelota para ambos lados, Pocho se mueve por la izquierda del campo en la delantera y utiliza la número siete. Su espíritu competitivo y su aptitud física le permiten jugar los noventa minutos que dura el partido.
“Es el primer jugador que está todos los sábados en la cancha, llueva o truene está firme”, sentencia Arturo Alza. Agrega que fue Pocho quien lo convenció de sumarse al grupo hace 20 años. Una hora antes del encuentro pisa el césped, coloca las redes y los banderines de los saques de esquina. Cada sábado para él es un acontecimiento que debe tomarse con responsabilidad y compromiso, valores que ha habituado a lo largo de su vida.
Trabajó en el campo en una cooperativa agrícola y ahora es cobrador del cable local. Es habitual verlo por las calles del pueblo en su pequeña Zanella. Pocho González es un hombre reservado y de pocas palabras. Rehúye de los flashes y de los micrófonos. Prefiere hablar en los hechos. En arribar una hora antes al predio de Los Profesores, en jugar el partido completo, en levantarse todos los días para salir en su moto.
Es el único caso que dos generaciones, padre e hijo, comparten campo de juego. Por ello es que los integrantes de este grupo lo consideran un ejemplo a seguir. Incluso una vez esporádica confluyeron en el mismo verde césped abuelo, padre e hijo (Pocho, el Flaco y Gabriel).
Por ello es que junto a la crónica de Los Profesores, Pocho merecía una nota aparte para destacar y poner de relieve la constancia, el empeño y el orgullo que genera observar a esta persona mostrarse activo con 84 pirulos.







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