05/05/2020
Por el Dr. Fabio Salomón, Presidente del Círculo Médico de Maipú
SALUD EN TERAPIA INTENSIVA

Todos los días a las 21hs en grandes ciudades se oyen aplausos a médicos y profesionales de la salud que se encuentran en la primera línea de batalla frente a la pandemia. Nos felicitan y llaman héroes. La sociedad siente que ofrece una caricia al alma a aquellos que ofrecen sus servicios abnegadamente.



Sin embargo el sentir de los médicos es una crónica desazón y resignación. Se ha tornado normal la precariedad del ambiente médico, y reclamar con medidas extremas como sucede con otros gremios no es posible desde la ética.



Lo que se vislumbra hoy día con la pandemia, ocurre hace décadas en el ámbito público y cada vez más en lo privado. A tal punto que la misma sociedad también toma como normal esperar semanas una consulta especializada o meses una cirugía programada, ni que hablar de los insumos escasos y de mala calidad.


La capacidad de reacción de la sociedad está anulada y es superflua enviando cadenas de solidaridad por whatsapp y aplaudiendo. Todo queda servido en bandeja para aprovecharse de la situación por un estado que da señales de no ceder en los privilegios de quienes lo componen y avanzar cada vez más en la sociedad. Causa perplejidad que los empleados del Congreso que trabajen del 20/4 al 10/5 serán retribuidos con $2.300 por día lo que llegarían a sumar un plus de 70 mil. Otra ofensa a los trabajadores de la salud.


No sólo sale a luz lo precario del sistema sanitario sino, que lo que es peor, su objetivo principal desde siempre fue aborto, lo que deja claramente expuesto que no hay estrategia sanitaria honesta intelectualmente. Ya está demostrado en los hechos y en las estadísticas del propio Ministerio que NO ES UN PROBLEMA SANITARIO. En el mismo momento que la OMS declaraba la actual pandemia, el gobierno nacional invirtió millones de dólares en misoprostol, medicación controvertida y prohibida en casi todos los países por los efectos adversos que genera. ¿Cuantos respiradores se podrían haber comprado? ¿Cuántas unidades de terapia intensiva se podrían haber acondicionado? Y por otro lado, recientemente se declaró entre las actividades primordiales al aborto y hasta se dictaron manuales de cómo hacerlo en casa. Quienes integran el Ministerio de Salud están para implementar el aborto, ésa es su principal función, por eso tantas desinteligencias iniciales y si surge una nueva crisis también lo habrá. Los postulados y caprichos ideológicos de la izquierda siguen predominando a nivel sanitario como sucedió con el Gobierno anterior. Los jóvenes de pañuelos verdes terminan siendo tontos útiles que difunden dichos postulados, al quedar en evidencia sus líderes, que poco dijeron al excarcelar violadores. El objetivo no es centrarse en las víctimas, sino imponer algo que viene de afuera, de ése imperialismo que dicen combatir. Hipocresía.


Hoy en día, opuestamente a lo que ocurría a principio de siglo, el dinero lo tiene el estado, por supuesto que gran parte de la sociedad tendrá un empleo estatal, y no por estar en desacuerdo va a dejarlo, sería un suicidio. Pero es un estado que no genera riqueza y no da las oportunidades para que la gente opte por proyectos individuales y de libre iniciativa. Cree generar riqueza estimulando el consumo, unos imprimiendo billetes, y otros con deuda. Dos caras de la misma moneda, y papá Estado cada vez menos solvente. Por supuesto que las instituciones sanitarias privadas no se salvan del estrangulamiento y aquellas que algo ahorran aprovechan a explotar a profesionales con magros salarios y honorarios de prácticas que son un chiste. Cientos de clínicas en la provincia no saben cómo continuarán, y de nuevo es condición oportuna para avanzar, en éste caso, sobre la propiedad privada. Recientemente, en La Plata hubo intensas y desesperadas tratativas por parte del IOMA de comprar clínicas y anular la libre elección del paciente por su profesional. Esto no es más que Precarización y PAMIzación del IOMA.


El IOMA desde la gestión anterior debe dinero a las diferentes gerenciadoras y no ha continuado el diálogo por la actualización del obsoleto nomenclador de prácticas con más de 50 años de antigüedad y que no contempla abundantes prácticas que han aparecido con el advenimiento de nuevas técnicas. Una compra en el supermercado supera ampliamente el valor de algunas prácticas quirúrgicas.


Desazón produce saber que una hora de trabajo médico altamente calificado sea menor al del valor de cualquier otra carrera profesional. Permitir que médicos extranjeros trabajen en el sistema de salud sin tener reválida y matrícula, aún ante la oposición de los colegios médicos y sociedades científicas, es otra ofensa a aquellos que la sociedad aplaude.


Lo mencionado anteriormente corresponde a un panorama general de la situación sanitaria de toda la Argentina, pero el Círculo Médico de nuestra localidad mira con preocupación dos cosas: en primer lugar la falta de diálogo y respuesta con algunas OOSS sindicales cuyos convenios locales lo consideramos una ofensa. Y en segundo lugar la falta de estrategia y visión a mediano/largo plazo para desarrollar un plan CONSISTENTE, DURADERO e INTELIGENTE para que nuevos profesionales CALIFICADOS y FORMADOS adecuadamente se instalen en el municipio y no sólo se desarrollen en lo público, sino también en el aspecto privado.


Por último transcribo un resumen de una conocida carta de un abogado a un médico que refleja la falta de cordura a la que hemos llegado:

“Los médicos terminan siendo los títeres del arte de curar, marionetas de obras sociales, hospitales y sistemas prepagos de atención médica. Su responsabilidad social hace funcionar las instituciones y su irresponsabilidad personal los lleva a exponerse inútilmente.
 
Sólo un demente puede aceptar la responsabilidad de barajar una vida humana cuando un sistema perverso y carente en todo sentido no le brinda la seguridad y tranquilidad necesarias para trabajar como corresponde.
Porque el médico que asume la responsabilidad en un acto quirúrgico, que se somete al estrés de desplegar su arte sobre un paciente dormido, que asume la lucha contra la enfermedad ajena, que desafía a la muerte sabiendo que no siempre triunfará y que acepta hacerlo por la vergonzosa remuneración que el sistema le asigna, ese médico no es bueno, es ESTÚPIDO, es alguien que consume toda su inteligencia en su ofrenda personal hacia un prójimo que no le reconoce el esfuerzo.
Ante la resignación, aunque involuntaria, le puede costar su patrimonio, su bienestar, su salud.
Este suicida altruista figura en todas las cartillas de los sistemas prepagos de atención médica.
Trabaja en los hospitales nacionales, provinciales o municipales, superado por un aluvión de pacientes que envejece haciendo colas y recibe atención francamente deficitaria.
Deambula por clínicas y sanatorios juntando monedas para poder subsistir.
Este médico, suicida por vocación, inteligente para el prójimo y descerebrado para si mismo, bueno y estúpido a la vez, responsable ante la sociedad e irresponsable ante su familia, es la carne del cañón, el centro del blanco de la industria de la "mala praxis".
Todo abogado sabe que en éste sistema perverso, tan carente de recursos, tan manoseado por inescrupulosos enriquecidos a costa de la salud, el médico es el "hilo fino" más fácil de cortar, el candidato ideal para exprimir, el ingenuo más liviano de sacudir para rescatar las monedas que llevan en los bolsillos.
Lo que pocos se han puesto a pensar, es que, en definitiva este ensañamiento médico, que no discrimina entre idóneos e incapaces, entre buenos y malos, decentes y envilecidos comerciantes, es fundamentalmente perjudicial para el paciente.
La comunidad toda empieza a sufrir las consecuencias cuando el médico capacitado, con experiencia, con reconocido prestigio entre sus colegas, empieza a "esquivar" la patología difícil, esa donde arriesga mucho y gana poco.
El médico que cuida sus espaldas, discrimina por necesidad.
La comunidad toda sufre esta realidad, al verse privada de la idoneidad de esos médicos que rápidamente ven la necesidad de dar un paso al costado para no exponerse.
¿Vale la pena ser médico? En este momento, el riesgo parece haber superado el beneficio.


 


Dr Fabio C Salomón MP 117070


Presidente Círculo Médico Maipú


 



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