ESCRIBEN LOS LECTORES





¿Qué hubiera sido de mí sin la democracia? Y concatenado a eso, ¿cómo hubiera sido educada, criada, qué libros hubiera leído, qué lugares visitado, qué hubiera podido hacer con mis amigos? Me cuesta pensarlo, como todo aquello a lo que puedo sólo apelar a la imaginación, tan distante de mi realidad.
Por supuesto que me cuestiono también de qué manera hubiera podido canalizar mis inquietudes políticas. Es la pregunta que más me cosquillea todo el cuerpo. Porque claro, esa libertad la damos por sentada, haciendo de la militancia la ventana por la que miramos al mundo, reaccionando ante lo injusto que por desigual e inequitativo nos duele, como le duele a la sociedad toda; y accionamos propositivamente, buscando alternativas imaginables, reales y ambiciosas de transformación.
Naturalizamos la democracia, como sistema y como método. Pero no es por obra de la suerte, sino por personas como Raúl, que miraron más allá, buscaron consensos, diálogo; entendiendo que la salida de la oscuridad era entre todos y para todos, o no era.
Hoy se cumplen 38 años de esa esperanza y necesidad traducida en votos, de abrazar la vida y la paz tan fuerte, como ese anhelo postergado pero imprescindible que había encontrado, por fin, quien pudiera conducirlo.
Sin dudas, la cita del preámbulo fue un contrato tácito entre los ciudadanos y Alfonsín, prolegómeno de un aspiracional ideal en un momento de una fragilidad salpicada de miedo, pero que, contundentemente, quería cambiar de estado y caminar hacia la libertad, reconquistando los derechos civiles, políticos y humanos, inherentes e inalienables.
“No sigan hombres, sigan ideas”, y por eso es que no creo en los personalismos, sino, por el contrario, en construcciones colectivas, aquellas que nos demandan más tiempo y esfuerzo, pero consecuentemente, son las perdurables en el tiempo.
Raúl distinguía entre la democracia formal y la sustancial. Con la primera, cumplimos yendo a votar cada dos años. La segunda, aquella con la que “se come, se educa y se cura”, todavía está en nuestra lista de pendientes. Se la debemos a las generaciones que nos suceden, pero también a las que nos han precedido, porque valoramos el esfuerzo de heredarnos una Argentina libre. Por sobre todo, los radicales sentimos que también se la debemos a Alfonsín.
Orgullosa de haberlo conocido, escuchado; de interpelar mi inmadurez para tratar de entenderlo, de pertenecer a su mismo partido, sentir y vivir experimentando el radicalismo, orgullosa de Raúl Alfonsín.


#38AñosDeDemocracia
#DemocraciaParaSiempre
#GraciasRaúl



Pamela Maya







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