MARTES 04 DE AGOSTO DE 2026
PREOCUPA EL IMPACTO DEL DOLOR CRÓNICO EN NIÑOS: LA ESTRATEGIA QUE SE APLICA EN ARGENTINA PARA CASOS COMPLEJOS

03/08/2026

Hasta uno de cada tres chicos experimenta este cuadro durante la infancia o la adolescencia. Un programa pionero incorpora técnicas avanzadas y equipos interdisciplinarios para tratar pacientes que no responden a las terapias convencionales. Nota al Dr. Walter Theiller en Infobae




La Organización Mundial de la Salud (OMS) define
el dolor crónico en niños como aquel que se mantiene o
reaparece durante más de tres meses. Esta condición se reconoce como un problema
de salud pública
 y figura entre las principales causas de morbilidad
infantil
 a nivel global.



La ausencia de tratamientos adecuados incide
de manera directa en la calidad de vida. Según la primera
Guía Mundial para el Manejo del Dolor Crónico en Niños y Adolescentes
 de
la OMS, publicada en 2021, hasta uno de cada tres chicos experimentará este
cuadro en algún momento de su infancia o adolescencia.



Durante décadas predominó la idea de que el dolor en los
niños era una consecuencia inevitable de ciertas enfermedades, cirugías o
tratamientos médicos. El nuevo enfoque lo define como una condición compleja,
con capacidad de alterar el desarrollo físico, emocional,
cognitivo y social de quienes la padecen, además de afectar de manera profunda
la calidad de vida de sus familias.



En paralelo con esta transformación comenzaron a
desarrollarse programas específicos de medicina intervencionista del
dolor pediátrico.










































La OMS ubica a la medicina intervencionista entre las áreas
con mayor potencial en dolor pediátrico, aunque no la incluye entre las
recomendaciones centrales por la evidencia limitada (Imagen Ilustrativa
Infobae)



Entre esas herramientas figuran bloqueos nerviosos,
radiofrecuencia, neuromodulación y otras técnicas avanzadas orientadas a
pacientes cuyo dolor persiste pese a los tratamientos conservadores o cuya vida
cotidiana quedó gravemente limitada. La propia OMS identifica
a este campo como una de las áreas con mayor potencial de desarrollo dentro del
tratamiento del dolor pediátrico, aunque todavía no lo incluye entre las
recomendaciones centrales de su guía por la disponibilidad limitada de
evidencia y de centros especializados.



El Dr. Walter Theiller, jefe del Servicio de
Tratamiento del Dolor y Cuidados Paliativos del Sanatorio Trinidad Ramos Mejía,
explicó: “La medicina intervencionista no reemplaza los tratamientos
convencionales; los complementa cuando estos ya no alcanzan. Nuestro objetivo
no es únicamente disminuir el dolor, sino recuperar la funcionalidad, favorecer
el desarrollo y permitir que el niño vuelva a realizar las actividades propias
de su edad”.



En ese sentido, expertos del Sanatorio Trinidad Ramos Mejía crearon
el primer Programa Integral de Medicina Intervencionista del Dolor en Pediatría
del ámbito privado de la Argentina, una iniciativa que refleja un
cambio de criterio ya instalado en centros internacionales.








La expansión del tratamiento del dolor pediátrico se vincula
con la mayor supervivencia de niños con enfermedades oncológicas, neurológicas
y malformaciones congénitas (Imagen Ilustrativa Infobae)



Técnicas focalizadas y equipos multidisciplinarios



La expansión de esta disciplina está asociada al aumento de
la supervivencia de niños con enfermedades oncológicas, neurológicas y
malformaciones congénitas. A eso se suma un mayor reconocimiento del dolor
neuropático, del dolor persistente después de cirugías complejas y de otras
patologías que antes quedaban subdiagnosticadas.



El cambio también responde a una búsqueda más amplia de la
medicina actual: reducir el uso prolongado de opioides y de otros analgésicos
cuando existen alternativas capaces de controlar el dolor de manera más
localizada y con menos efectos adversos. Las recomendaciones internacionales,
según el texto difundido por la institución, promueven estrategias
multimodales, individualizadas y centradas en el paciente.



Aunque estas terapias todavía no integran las
recomendaciones centrales de la guía de la OMS por la disponibilidad limitada
de evidencia y de centros especializados, el organismo las ubica entre los
campos con mayor potencial de desarrollo.



El abordaje del dolor infantil requiere hoy equipos
multidisciplinarios formados por anestesiólogos especializados en medicina del
dolor, pediatras, neurólogos, oncólogos, traumatólogos, psicólogos,
kinesiólogos, nutricionistas, especialistas en rehabilitación y cuidados
paliativos.



Desde el sanatorio señalaron: “Hoy sabemos que tratar el
dolor es mucho más que aliviar un síntoma. Significa evitar que el niño deje de
jugar, de aprender, de dormir bien o de relacionarse con su entorno. Tratar el
dolor a tiempo también es proteger su desarrollo futuro”.








El nuevo enfoque sobre el dolor crónico infantil lo considera
una condición compleja que puede alterar el desarrollo físico, emocional,
cognitivo y social (Imagen Ilustrativa Infobae)



“Cuando un niño tiene dolor crónico, el paciente deja de ser
solamente el niño. En mayor o menor medida, toda la familia termina atravesando
esa enfermedad con él. El dolor modifica la rutina del hogar, genera
preocupación constante, ansiedad, incertidumbre y un enorme desgaste
emocional”, dijo Theiller a Infobae.



“El gran desafío es entender que el dolor crónico no puede
abordarse de manera aislada. Ya no alcanza con indicar un medicamento o derivar
a un especialista. Se necesita un equipo que trabaje con un objetivo común,
integrando pediatría, medicina del dolor, rehabilitación, psicología, nutrición
y, cuando corresponde, cuidados paliativos”, añadió.



Al tiempo que precisó: “Además, el éxito del tratamiento no
se mide solamente por cuánto disminuye el dolor. Se mide por todo lo que ese
niño recupera: volver al colegio, dormir bien, jugar, hacer deporte, compartir
tiempo con sus amigos y desarrollar una vida acorde a su edad”.



Evaluación clínica, apoyo psicológico y procedimientos



La respuesta central que propone el nuevo programa es un
modelo integral para niños y adolescentes con dolor persistente que no responde
de manera adecuada a terapias convencionales. El dispositivo no se limita a
realizar intervenciones: incluye evaluación especializada de cada paciente,
tratamiento clínico y conservador, apoyo psicológico y nutricional,
rehabilitación antes y después de los procedimientos y, cuando corresponde, la
incorporación de técnicas mínimamente invasivas dentro de un plan terapéutico
individualizado y con seguimiento longitudinal.



Ese desarrollo apunta a ampliar el acceso a tratamientos de
alta complejidad para pacientes pediátricos con enfermedades oncológicas,
neurológicas, traumatológicas, reumatológicas, dolor neuropático y otras
patologías dolorosas. La iniciativa se inscribe en la misma evolución que esta
especialidad viene mostrando en centros especializados del mundo


FUENTE: INFOBAE


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