Por Florencia Guma | Licenciada en Nutrición
Consultora en política y gestión de la seguridad alimentaria. Referente territorial del Ministerio de Desarrollo agrario
Hablar de juventud y de futuro muchas veces queda reducido a una pregunta individual: ¿qué quiere hacer cada joven con su vida?
Pero en las localidades del interior hay otra pregunta, igual de importante y que requiere una mirada colectiva: ¿qué condiciones estamos generando para que nuestros jóvenes puedan elegir quedarse, trabajar, producir y desarrollar sus proyectos de vida en el lugar donde viven?
En ese sentido, la nueva convocatoria de Impulso Joven, del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, merece ser conocida y, sobre todo, pensada desde cada territorio.
El programa acompaña a jóvenes rurales de entre 18 y 24 años que quieran iniciar un proyecto vinculado al ámbito rural-agroalimentario o potenciar uno que ya exista, siempre que pueda generar impacto regional y contribuir al desarrollo local. La inscripción permanece abierta hasta el 14 de octubre. (Gobierno de la Provincia de Buenos Aires)
Impulso Joven no propone solamente financiar emprendimientos. Propone generar condiciones para el arraigo.
Y esa diferencia es importante.
Porque si queremos que las juventudes puedan construir su futuro en nuestras localidades, no alcanza con decirles que se queden. Necesitamos que existan oportunidades concretas para estudiar, trabajar, producir, innovar, asociarse y proyectarse.
Cuando pensamos en producción local, muchas veces imaginamos solamente a quien produce en el campo. Sin embargo, un sistema agroalimentario local es mucho más amplio.
Hay producción, transformación, elaboración, agregado de valor, comercialización, logística, servicios, tecnología y nuevas formas de vincularse con los consumidores.
Por eso, una oportunidad como Impulso Joven puede ser también una invitación a mirar nuestro propio territorio y preguntarnos:
¿Qué necesitamos producir? ¿Qué estamos trayendo de afuera que podríamos producir localmente? ¿Qué productos de nuestra región podrían incorporar valor? ¿Qué servicios necesitan nuestros productores? ¿Qué oportunidades existen para que un joven pueda generar trabajo a partir de una necesidad concreta de la comunidad?
Las experiencias que ya fueron acompañadas por el programa muestran justamente esa diversidad. En convocatorias anteriores se seleccionaron proyectos de producción hortícola mediante hidroponía, fabricación de estructuras para huertas verticales y servicios de deshidratación de verduras para productores de la zona, entre otros. Es decir, no se trata de una única manera de entender la producción rural, sino de identificar oportunidades concretas en cada territorio. (Gobierno de la Provincia de Buenos Aires)
Imaginemos, por ejemplo, un joven que quiere iniciar una producción hortícola. El proyecto puede ser simplemente la compra de un invernáculo y herramientas para producir. Pero también puede pensarse de otra manera.
Puede preguntarse qué verduras tienen demanda en la localidad, cómo comercializarlas, qué otros productores podrían articularse, qué espacios de comercialización existen, cómo incorporar prácticas agroecológicas, cómo reducir pérdidas y cómo generar una producción que permanezca en el circuito económico local.
La diferencia no está solamente en el proyecto. Está en la mirada sobre el territorio.
Lo mismo podría ocurrir con un proyecto de elaboración de alimentos, agregado de valor, producción apícola, servicios para productores, aprovechamiento de excedentes, comercialización o innovación tecnológica.
Cuando una iniciativa individual logra conectarse con una necesidad colectiva, deja de ser solamente un emprendimiento y puede convertirse en una pieza de una estrategia de desarrollo local.
Hay otro aspecto que considero especialmente valioso. Las juventudes no deberían ser pensadas únicamente como quienes reciben políticas públicas. También tienen que ser protagonistas de las decisiones sobre el territorio que habitan.
La propia propuesta de Impulso Joven plantea que los proyectos puedan permitir a las y los jóvenes consolidar trayectorias laborales y construir redes con técnicos, instituciones, organizaciones agropecuarias, universidades y organismos públicos, desde una perspectiva de desarrollo territorial inclusivo.
Eso abre una posibilidad interesante: escuchar qué quieren hacer los jóvenes, pero también qué problemas identifican en su comunidad y qué soluciones imaginan.
Quizás allí aparezcan proyectos que todavía no estamos viendo.
Quizás un joven vea una necesidad que quienes hace años trabajamos en el territorio naturalizamos.
Quizás una joven encuentre una oportunidad donde otros solamente ven una dificultad.
Quizás un grupo de jóvenes pueda resolver colectivamente algo que individualmente sería imposible.
Por eso, difundir esta convocatoria no debería consistir solamente en compartir un flyer. Debería implicar acercar la herramienta a quienes podrían utilizarla, acompañar la formulación de las ideas y ayudar a traducir una inquietud en un proyecto concreto.
Maipú tiene recursos, saberes, instituciones, productores, emprendedores, organizaciones y personas que todos los días sostienen distintas actividades productivas.
También tiene jóvenes que necesitan oportunidades. El desafío es lograr que esas dos realidades puedan encontrarse.
Una política provincial puede aportar financiamiento y acompañamiento. Pero el verdadero impacto aparece cuando esa herramienta logra conectarse con las necesidades y capacidades de cada comunidad.
Por eso, más que preguntarnos solamente “¿hay algún joven que quiera presentar un proyecto?”, podríamos empezar a preguntarnos:
¿Qué proyecto productivo necesita hoy Maipú y podría ser desarrollado por nuestros jóvenes?
La respuesta probablemente no esté en un escritorio. Está en las escuelas, en los campos, en los emprendimientos, en los comercios, en las organizaciones, en las instituciones y en las conversaciones con quienes viven y trabajan todos los días en nuestra localidad.
Impulso Joven puede ser una oportunidad para algunos jóvenes. Pero también puede ser una oportunidad para que como comunidad empecemos a pensar qué sistema productivo queremos construir hacia adelante.
Porque hablar de arraigo no es solamente hablar de quedarse. Es poder elegir quedarse porque existen oportunidades para construir un proyecto de vida digno en el lugar que uno siente propio.
Y para eso también necesitamos políticas públicas que acompañen, territorios que escuchen y jóvenes que puedan ser protagonistas de su propio futuro.
La información oficial y el formulario de presentación se encuentran disponibles en el sitio del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires. (Gobierno de la Provincia de Buenos Aires)
Si necesitas ayuda para elaborar tu idea, contáctate a mfguma@gmail.com