El 59% de las víctimas fueron asesinadas en sus viviendas. Del total de los casos, 62 fueron indirectos, 23 eran niñas y adolescentes menores de 18 años, al menos 3 estaban embarazadas, el 41% eran madres, en ocho oportunidades se trató de trans / travesticidios, 10 suicidios feminicidas, 20 en contexto de narcotráfico y crimen organizado; además de un crimen de odio y 9 muertes violentas asociadas al género.

El 12% de las asesinadas denunciaron a sus agresores y la misma cantidad tenía un botón antipánico, mientras que el 75% contaba con una orden de restricción.

Respecto a los femicidas, el 29% convivía con su víctima, el 31% se dio a la fuga y el 16% continúa prófugo; el 14% se suicidó y el 13% lo intentó; el 12% tenía antecedentes, el 6% pertenecía a las fuerzas de seguridad y el 11% asesinó a una tercera persona. La edad de los culpables promedia en 36 años.

En su publicación, el observatorio repasó: “Nanci Godoy fue asesinada, estuvo desaparecida durante 20 días. Era maestra rural en Corrientes, en un paraje prácticamente inaccesible. Había denunciado las condiciones en las que las infancias se ven obligadas a aprender”. 

“Débora, Barbara, Tatiana, Daniela, ejercían el trabajo sexual y fueron víctimas de femicidio. Mientras los medios y funcionarios buscan instalar en los dos últimos casos la espectacularización de un femicida serial, nosotras reclamamos menos estigma, más protección y derechos”, añadió el escrito.

“Natalia Giménez fue asesinada en Rosario, en el homicidio existe vinculación con prestamistas que la amenazaban por el cobro de una deuda con intereses usurarios”, cerró.

Agencia NA